Esfumato

 
 

Esfumato surge en 2004 como un proyecto en solitario de Enrique Amigó, desarrollando canciones sobre bases electrónicas. El proyecto continúa en estudio de la mano de Javier Monforte. A lo largo de esos años comienza a compartir escenario con Carlos Manzanares que manipula juguetes y sombras. El proyecto va cogiendo forma y poco a poco, las bases electrónicas van incorporándose al directo y los juguetes van incorporándose al estudio, dando lugar al primer disco de Esfumato “Juguetes y sombras” editado en 2008 con el diseño gráfico de Alejandro González.

El directo de Esfumato, con Enrique a la voz y guitarra, Julio Gonzalo al saxo soprano y Carlos Manzanares se complementa con melodías y efectos enteramente producidos por juguetes y bases electrónicas. El espectáculo se acompaña además de una caja de sombras en movimiento a partir de objetos reales. El escenario es un espacio íntimo en el que se mezclan voz, guitarra, saxofón, sonidos electrónicos, juguetes musicales y sombras.



Con mucho de teatro, las actuaciones de Esfumato producen un efecto similar al de esas novelas que son llevadas a la pantalla del cine, porque pueden decepcionar en un punto, el de dar las claves de cada uno de los sonidos extraños que decoran las canciones. Pero agrega un componente visual que compensa la pérdida; los imposible instrumentos -Ese chico debe de haber visto más de una vez a Les Luthiers- donde se mezcla la cotidianidad de los electrodomésticos con el paisaje familiar del salón de una casa.

Félix Martín (periodista)







BIOGRAFÍAS



ENRIQUE AMIGÓ nace en Santa Cruz de Tenerife. A los 17 años se traslada a Madrid donde cursa ingeniería informática. A lo largo de sus años de estudiante participa en varios proyectos musicales. En el grupo QUERUBE, junto con Carlos Manzanares, entre otros, desarrollan arreglos en conjunto sobre temas líricos y realizan recitales en múltiples cafés y festivales de universidades y colegios mayores. Posteriormente, comienza a tocar en solitario a guitarra y voz en lugares como el Libertad 8, incorporando nuevos elementos a la música de cantautor, como ritmos y armonías importadas de Brasil o elementos escénicos adquiridos en su experiencia en el mundo del teatro. En 1994 publica su primer libro de poemas “Café”.


En 1995 funda el grupo “La Casa del Conde”, en compañía de Ronny Vasques (percusionista, Brasil) y Claudio H. (contrabajo, Argentina). En esta agrupación introduce nuevos conceptos musicales traídos del otro lado del atlántico, con influencias del Jazz, reggae y flamenco, combinados en un estilo barroco cargado de misterio. Junto a ellos, Alejandro González, es el responsable de la componente visual de la banda, proyectándose diapositivas y animaciones en los conciertos. Actualmente, el grupo está formado por cinco componentes Ronny Vasques, Abdulá Afazaz (laud árabe y percusiones), Antonio Carabias (bajo), Luisa Pérez (voz y percusiones) y Enrique Amigó (voz y guitarra), incorporando nuevas músicas provenientes del mediterráneo. En 2004 comienza a experimentar con sonidos mezclados digitalmente, inaugurando el proyecto Esfumato.


CARLOS MANZANARES comparte con Enrique Amigó el directo de Esfumato, en el montaje y al mando de los juguetes y las sombras. Nace en Madrid en 1972. Desde los 18 años compagina sus estudios de Ingeniería de Montes con la música y el teatro. A principios de los 90 empieza a tocar en el parque del Retiro de Madrid con Enrique Amigó, con el que formará Querube. Después tocará en solitario durante más de cuatro años por distintos locales de Madrid, entre ellos el Libertad 8. En 1997 ingresa en la RESAD para cursar estudios de Dirección Escénica durante cuatro años y dejando a un lado momentáneamente su carrera musical. En este mismo año funda Matadero Tr3s Teatro con Luis García-Araus, Fernando Presas y Cary Rodríguez. Desde el año 2000 es director, profesor y coordinador teatral en el Centro Sociocultural Mariano Muñoz. En 2002 publica su primera obra de teatro, Terrores. Paralelamente funda el grupo musical “Maduras Penas” junto a Hugo Mas, Miguel Lorenzo, Delfín Caset y Oscar Montero, y retoma sus actuaciones en solitario.

Su interés musical se ve reflejado en su teatro y en sus bandas sonoras; una de las últimas -El Dios Tortuga- compuesta a partir de una canción de Enrique Amigó. Hasta la fecha ha dirigido más de 30 obras y ha impartido diversos cursos de dirección y de interpretación. Ha ido completando su formación con cursos de iluminación, sonido, escenografía y producción, entre otros. En 2006 Enrique Amigó le propone participar en el directo del proyecto Esfumato, donde conjuga de manera original música y teatro



JULIO GONZALO es el saxofonista de Esfumato, contribuyendo al proyecto con un contrapunto melódico indispensable en el directo. Julio Gonzalo es también co-fundador del grupo Sambusa, un grupo de jazz formado por nueve músicos que tocan muchos palos (jazz, funk, latin, ritmos africanos) en lo que ellos llaman New Generation Jungle (aunque se resisten a dar una definición). Han tocado en diversas salas de conciertos, centros culturales y festivales, como la Sala Clamores, la Casa Encendida y el Festival de Santander.

 
Todo empieza con un limón: Alejandro González explica el proceso de creación de las primeras carátulas de la historia de la música hechas con zumo de limón y horneadas como el pan.

“ (...) Pero hay magia; como las cartas de los presos, como los juegos de espías de cuando éramos niños, el mensaje se imprime en tinta invisible y se aparece al aplicar la técnica secreta, que solo los miembros del club conocemos. Tachán, algo que no estaba, de repente está. Y es algo único. Un regalo, un tesoro. Cada uno diferente al otro, tan iguales y tan distintos, dos panes que salen del horno como de una chistera, y al mirarlos cada uno tiene su propia belleza.”

Todo empieza con un limón: Alejandro González explica el proceso de creación de las primeras carátulas de la historia de la música hechas con zumo de limón y horneadas como el pan.


“ (...) Pero hay magia; como las cartas de los presos, como los juegos de espías de cuando éramos niños, el mensaje se imprime en tinta invisible y se aparece al aplicar la técnica secreta, que solo los miembros del club conocemos. Tachán, algo que no estaba, de repente está. Y es algo único. Un regalo, un tesoro. Cada uno diferente al otro, tan iguales y tan distintos, dos panes que salen del horno como de una chistera, y al mirarlos cada uno tiene su propia belleza.”