Todo empieza con un limón

 
 

Siempre he apreciado la música de Enrique como un acto poético. Las letras, las músicas y su manera de realizarlas, todo es un acto poético. La cabeza de Enrique es un filtro que hace único todo lo que pasa por ella y lo destila en poesía.


Envolver esta poesía no es un trabajo fácil, pero él siempre me ha confiado esta tarea. Así, para no traicionar esa confianza, yo intento darle algo de poesía al envoltorio. Y salpicarlo con algunas cosas más que le son también propias: algo de magia y mucho de artesanía. A Enrique la música le sale. Pero la manera de elaborarla, de grabarla y producirla es un trabajo puramente artesanal (la tecnología que usa no es más que la de un martillo o un cincel). Y, sinceramente, hay veces que no puedo entender cómo lo ha conseguido: parece un truco, un truco de mago.


Traducir todo esto es muy complejo, así que hay que empezar por lo simple: todo empieza con un limón. "La vida es de limón" es un bonito verso al que agarrarse. Me decía Enrique que el título del disco tiene que ver más con la forma, con el diseño, que con la música. Así que, una vez más, deja en mis manos otra decisión. Y aunque al disco lo llamaremos "limón", no hay título que advierta sobre este nombre. 


Pero hay magia; como las cartas de los presos, como los juegos de espías de cuando éramos niños, el mensaje se imprime en tinta invisible y se aparece al aplicar la técnica secreta, que solo los miembros del club conocemos. Tachán, algo que no estaba, de repente está. Y es algo único. Un regalo, un tesoro. Cada uno diferente al otro, tan iguales y tan distintos, dos panes que salen del horno como de una chistera, y al mirarlos cada uno tiene su propia belleza.


Y cuando abres el envoltorio, el disco se te regala, aparece. Un poco más de magia. Todavía no me he cansado de cerrarlo y abrirlo de nuevo para ver como brota el disco, la música. Es lo que tiene hacer las cosas de manera artesanal. Consigues resultados que de otra manera sería imposible, y parece que parte de ti se regala en cada uno. Hablo del disco, no del diseño. Hay mucho de Enrique en este disco. Y yo hago el diseño y escribo esto para que te des cuenta.


Un abrazo

Alejandro González



Notas sobre el diseño


· El trabajo ha sido largo: exprimir, estampar, secar, hornear y montar (ver galería de imágenes). Pero ha valido la pena. La idea era que cada cual se hornease el suyo, pero es difícil vender un disco que está absolutamente en blanco. Sólo un petit comité (Enrique, Julio y Carlos) ha tenido la copia para hacerla ellos mismos, con instrucciones de cocción. Pero les dejo un video, para que vean como se aparece.


















· Un diseñador siempre trabaja sobre la idea de realizar copias lo más exactas posibles de un producto. Aquí, partimos de la premisa contraria. Diseñar para conseguir diferencias. Diseñar el error. El zumo de limón y el sello de caucho han permitido este milagro. Y conseguir así copias únicas a través de un sistema. Una para cada uno.


· El troquel lo ha diseñado un chino (www.chungdha.com) y realmente es muy trabajoso de montar. Así que no sé cuantas copias existirán de este disco tal y como ha sido concebido, pero seguro que van a ser limitadas. Pondremos los límites más adelante.

(Alejandro González, acerca de la carátula para el nuevo disco de Esfumato)